Nos vamos moviendo por un trávelin de
escenarios
En la casa siniestra, con el pasar de los años.
Han ido ocurriendo las alegres anécdotas,
Los episodios de amor, el dolor, la soledad, la
melancolía,
y la muerte;
Un páramo de historias y sonrisas lejanas
que los jirones del tiempo no nos deja
alcanzar,
la niebla indocumentada de lo que quizá poco
importa,
y sin embargo allí estás, y te mueves conmigo,
a veces de lejos, pero siempre con la
posibilidad
de reconocernos como la unión entre las tres
dimensiones del tiempo,
como el espejo que nos proyecta
donde nos podemos encontrar en el otro,
Comprendiéndonos
en todos esos espacios comunes,
Como si a través de esos pasajes,
en un mundo que a su manera nos tortura,
nuestros alientos se hubieran tocado por siempre.
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